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Calentando para el Día de la Banderita – 3 de noviembre 2011

Yo soy muy fan de las películas (bueno, de algunas) de los 50-60 españolas, de las más cursilonas, con protagonistas femeninas estupendas y cándidas, entre ellas, por supuesto y en mi top 3, Conchita Velasco. Como gran fan, una de mis películas favoritas es Las chicas de la Cruz Roja. Esas películas me hacían soñar con una ciudad preciosa, con aventuras, vestidos geniales… con Madrid.

Muchos años después (11 ya van en la capital), voy a revivir esa película, participando en la campaña del Día de la Banderita, dando todo mi apoyo desde twitter para que ese día todos aportemos nuestros granito de arena a la Cruz Roja. Me pondré mi modelito más 60s y, con un poco de suerte, pillaré a Conchita Velasco por las calles de Madrid.

Con base en Callao, los bloggers y twitteros estaremos apoyando el día de la #banderita contando todo lo que pasa por las calles y desde las diferentes mesas. En su afán de que el Día de la Banderita esté a la última, el centro Callao City Lights (hasta ahora Cine Callao) ha ofrecido a la cruz Roja sus impresionantes pantallas y, por cada donación de un euro, tomarán una foto al benefactor, que saldrá en la pantalla. Ayer ya nos ofrecieron un grandísimo homenaje a los twitteros que estamos colaborando en la campaña, poniendo nuestros nombres. Os aseguro que impresiona. 🙂

Os iré contando más detalles, pero, por ahora, podéis seguir todas las novedades en los perfiles del Día de la Banderita:

Facebook – Día de la Banderita
Twitter – Día de la Banderita

Investigando la relación metro de Madrid – lectura

Todos los que utilizamos el metro para ir y volver del trabajo cada día vivimos historias que sólo pueden ocurrir en un lugar cerrado y a varios metros bajo tierra.


Parada de metro La Latina

Parada de metro La Latina




No voy a hablar de cuando el metro se queda sin corriente eléctrica y se para, en mitad de un túnel y a media luz, porque no van por ahí mis tiros.


Lo que sí me interesa es comentar la costumbre extendidísima de leer en el metro. Llevaba unos días sorprendida, porque me he encontrado, prácticamente a diario, con alguien leyendo un libro de bibliotecas públicas madrileñas (y no, no se trata de la misma persona, que me he fijado). A raíz de esto, he empezado a fijarme en cuánta gente está leyendo en mi vagón y en otros detalles relacionados, y tanto me he fijado, que necesito liberarme de esta obsesión de alguna manera.


Así que he decidido hacer un «estudio» al respecto. Pongo estudio entre comillas, porque realmente no tengo mucha idea de cómo se hace un estudio, pero por lo pronto voy a ir apuntando algunos datos y ya se verá qué conclusiones se pueden sacar de ellos.



DATOS DEL 05-ENERO-2009:

  • libros: 9
  • mujeres leyendo: 6
  • hombres leyendo: 3
  • libros de biblioteca: 0
  • Los hombres que no amaban a las mujeres: 2



La cantidad de veces que me encuentro en el metro con este libro, Los hombres que no amaban a las mujeres, de Larsson, se merece que sea incluido como un dato más a tener en cuenta.


Por cierto, no voy a distinguir entre las cifras de libros matutinas y las vespertinas, aunque está claro que estas últimas casi triplican las anteriores: por las mañanas ya es suficiente no morir asfixiado o por aplastamiento (que nadie se engañe, los periódicos gratuitos sirven – o servían, según los últimos datos-, para la hora del desayuno en la oficina).