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Mi paseo de la Noche en Blanco

Tras unos años de experiencia, uno ya sabe que no debe tener las expectativas muy altas de cara a la Noche en Blanco: demasiada gente, demasiadas colas, generalmente mala organización para tratar a esa gente y esas colas, etc.

Por eso este año, con pocas expectativas de encontrar gran cosa y con la idea de dar un sencillo paseo para ver el ambiente, la noche resulto de lo más divertida y fuimos encontrando a nuestro paso más actividades que ningún año (y no creo que hubiera más precisamente).

Este es mi paseo en fotos por la Noche en Blanco:

1. Los globos en la Plaza Mayor

1. Los globos en la Plaza Mayor

1. La Plaza Mayor estaba llena de gente con globos y, sobre todo, de enormes colas en todas las direcciones de gente esperando recibir sus globos. Quedaba muy bonito, pero daba un poco de angustia pensar la de basura volante que se iba a soltar en una sóla noche.

Los poetas Ajo y Benjamín Prado son los encargados de dar el pistoletazo de salida a La noche en blanco con decenas de miles de globos en los que aparecen escritos centenares de sus versos. Un pequeño gesto que inunda de poesía el aire de Madrid de la mano de dos autores muy diferentes pero que tienen en común ­condensar grandes cantidades de sensibilidad en pequeñas frases. Como por ejemplo: “Muchos creen que esto es sólo la primera parte, pero nadie sabe muy bien de qué” (Benjamín Prado) o “Perdona por pedirte peras, no sabía que eras un olmo” (Ajo). Los ciudadanos de Madrid podrán llevarse a casa estos poemas en formato de globos de helio.

Los poemas en los globos

Los poemas en los globos

2. La banda tocando

2. La banda tocando

2. Saliendo de la Plaza del Ángel y entrando en la Plaza de Santa Ana nos topamos con una Banda que iba tocando y a muy buen ritmo. Daban una vidilla…

Veinte bandas sinfónicas, casi un millar de músicos, más de un millón de personas en la calle. Madrid, hoy gran metrópolis, siempre villa y corte, vuelve a recuperar, a lo grande eso sí, su espíritu de “poblachón manchego” -como dijo Azorín-, gracias a la música popular de las bandas sinfónicas municipales que llegarán esta noche desde una veintena de localidades de Madrid y alrededores. Partiendo de diferentes puntos de la ciudad, las bandas, al modo tradicional, recorrerán las calles y plazas madrileñas. Así, estos verdaderos ‘héroes’ vocacionales de la música animan a la gente por la calle y en las colas que se forman en las entradas de las instituciones. El objetivo es que las calles se llenen de música y alegría y que el máximo posible de personas pueda participar al son de las distintas bandas que circulen por Madrid. El repertorio queda a la elección de cada una de las bandas, aunque desde La noche en blanco se les ha animado a que ‘inventen’ y sorprendan a los ciudadanos con canciones raramente escuchadas en este formato.

3. Sanando Madrid en Santa Ana

3. Sanando Madrid en Santa Ana

3. Sanar Madrid era una actividad que se celebraba paralelamente en un montón de plazas de la ciudad (nosotros pasamos por al menos 4 carpas, todas con una cola demasiado largas para mi poca paciencia).

Saber escuchar, saber regalar, ponerse en la piel del otro. Aliviar los males de la gente a través del arte y el dibujo. El artista Aitor Saraiba lleva años realizando exquisitos dibujos que él llama ‘curativos’, interpretando las ansiedades, los miedos, las inquietudes y anhelos de sus amigos y regalando después estos dibujos a sus interlocutores. En La noche en blanco, la propuesta se reproduce a gran escala por las calles de Madrid, con cientos de dibujantes dispuestos a ‘sanar’ a quien lo desee a través de su arte, armados tan sólo con una mesa, dos sillas, papel y rotuladores, y muchas ganas de charla. Y, de regalo, un sencillo dibujo hecho en exclusiva para cada uno de los ciudadanos. Porque ya es hora de que, por una vez, un desconocido nos atienda y escuche porque sí, porque quiere, en el metro, en el ascensor o en plena calle y, además, nos entregue un pequeño detalle.

Sanando en vivo y en directo

Sanando en vivo y en directo

4. La Leonera

4. La Leonera

4. También en la Plaza de Santa Ana nos sorprendió, a las 12 en punto, La Leonera con sus Lecturas Dinámicas Regaladas. Un gustazo, una gran selección de textos y unos actorazos superdivertidos, con «espontáneos» incluidos.

Con la dirección de Eduardo Fuentes, el colectivo teatral La Leonera realizará lecturas dinámicas basadas en textos de prestigiosos escritores clásicos y contemporáneos, como Slawomir Mrozek, Julio Cortázar, Juan JoséMillás, Oscar Wilde, Leonora Carrington, Arthur Schopenhauer, Jardiel Poncela, Manuel Vicent, Max Aub, Rosa Montero, Dino Buzatti, Antonio Machado, etc.

La Leonera está compuesta por un grupo de actores-lectores profesionales especializados en la técnica de lectura en voz alta y que transmite al público el contenido, la belleza y la esencia de los textos con el uso exclusivo de la voz.

5. El borriquito en Atocha

5. El borriquito en Atocha

5. En Atocha estaba orgullosamente plantado el super borriquito. Era complicado sacar una foto decente (al menos para nuestra cámara), pero quedaba muy bien delante de la estación.

Reinterpretar nuestros símbolos, nuestro pasado, nuestra identidad o la conciencia que tenemos de nosotros como grupo humano, colocarnos ante el espejo y obligarnos a pensar por nosotros mismos. Esas son algunas de las principales líneas de trabajo de Fernando Sánchez Castillo, uno de los creadores más emblemáticos del arte contemporáneo español.

En esta ocasión, Sánchez Castillo reinterpreta la iconografía española presentando a un burro común de catorce metros de alto y fabricado en chapa en una forja. Un símbolo del campo español que estará ubicado en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad: la Puerta de Atocha.

6. Luces en el Paseo del Prado

6. Luces en el Paseo del Prado

6. El Paseo del Prado, aunque llenísimo de gente, parecía la salita de estar de una abuela.

El efecto se consigue a través de un sinfín de tulipas verdes, a la manera de las tradicionales pantallas de lámpara domésticas, colocadas sobre el alumbrado público de las distintas calles. De esta manera se trata de transformar la ciudad y crear, además, un ambiente íntimo, casi familiar, en el que los ciudadanos puedan disfrutar de las distintas actividades de La noche en blanco que transcurren dentro de un Madrid tan especial y acogedor.

7. La Radio en directo7. La radio en directo

7. Subiendo hacia Cibeles encontramos una sorpresa: Radio Nacional estaba dando su programa en directo desde la Noche en Blanco. Teté Delgado y Pepe Viyuela hablaban de su nueva obra en cartel, El Pisito, con Quequé.

8. Fiestuqui en Cibeles

8. Fiestuqui en Cibeles

8. Antes de llegar a Cibeles ya se oía el chunda chunda que estaban pinchando en una super plataforma, que quedaba bastante triste con la «pincha» y un par de bailarines que no transmitían mucha energía (puede que sólo fuera por lo lejos que se les veía).

Y al final, con los pasos aprendidos, todos los ciudadanos convertidos en bailarines se reúnen en Cibeles para un espectacular fin de fiesta animado por la DJ Roberta Marrero.

9. Repostando

9. Repostando

9. Una paradita para repostar era justa y necesaria. A falta de cualquier restaurante o bar en el que cupiera un alfiler, los clásicos tallarines de Gran Vía sirvieron.

10. Gran Vía siempre es la niña bonita

10. Gran Vía siempre es la niña bonita

10. La Gran Vía siempre es la niña bonita de Madrid y la miman como tal. Estaba preciosa.

La Gran Vía es, sin duda alguna, una de las referencias fundamentales del urbanismo y la arquitectura madrileño. Escenario de los más extraordinarios sucesos desde que Alfonso XII diera orden de iniciar las obras para su construcción, en 1910. Cien años como arteria principal de la vida madrileña, un siglo como escenario de los sueños de todo recién llegado a Madrid. Nacida como un hito de la modernidad, ha sido lugar de reunión de los intelectuales del siglo XX e incluso, improvisada plaza de toros en 1928, cuando un astado escapado de la plaza de Vista Alegre sembró el pánico en sus aceras. Parte esencial del espíritu de “la Movida”, en los 80, ha sido objeto de la mirada del pintor Antonio López o de la música de Antonio Flores y ha servido como localización perfecta para las películas de Berlanga, Álex de la Iglesia o Alejandro Amenábar. Como homenaje y como preámbulo a la celebración de su centenario, La noche en blanco ha apostado por intervenir en las conocidas fachadas y espacios de esta singular calle, liberándola de tráfico rodado y cambiando su aspecto a través de la luz, para disfrute de los ciudadanos. Las abundantes farolas y focos de la vía se apagarán en su totalidad y una nueva iluminación, creada especialmente para la ocasión por Onavisión, cambia nuestra percepción de la Gran Vía, convirtiéndola en un inolvidable Camino de luz.

11. The Tupper Orchestra como postre

11. The Tupper Orchestra como postre

11. Ya de camino a casa, bordeando las calles principales para evitar el barullo, nos apareció la Tupper Orchestra como postre. Perfecto para irnos con el ritmillo en el cuerpo.

The Tupper Orchestra propone al público de La noche en blanco sentirse músico por un día formando parte de una orquesta de tupperwares. Cada participante toca un envase que tiene un sonido de instrumento y todos juntos tocan así una pieza musical compuesta para la ocasión, convertidos así en músicos improvisados de una peculiar big band. Son en total cincuenta tupperwares de diferentes tamaños y alturas que, a modo de gran marimba, permiten al público improvisar un concierto de modo instintivo y dirigido por un verdadero director de orquesta. Todos tenemos música dentro, aunque no lo creamos, aunque no lo sepamos, y The Tupper Orquestra muestra a la gente que todos somos capaces de crearla.

Información del programa extraída de: http://lanocheenblanco.esmadrid.com/lanocheenblanco/